Ayatollah no me toques la pirola |
(Foto de ARCHIVO) FILED - 10 May 2024, Iran, Teheran: Iranian Supreme Leader Ayatollah Ali Khamenei leaves after casting his ballot during the parliamentary runoff elections in Tehran. Iranian state media has confirmed the death of Khamenei following joint U.S.-Israeli military strikes. Photo: -/Iranian Supreme Leader's Office/dpa - ATTENTION: editorial use only and only if the credit mentioned above is referenced in full -/Iranian Supreme Leader's Offic / DPA 10/05/2024 ONLY FOR USE IN SPAIN. -/Iranian Supreme Leader's Offic / DPA;---;war;conflict;politics;heads of state;Iranian Supreme Leader Khamenei is dead / DPA vía Europa Press / DPA vía Europa Press
Tal vez el amable lector que, como es mi caso, haya pasado hace algún tiempo el medio siglo de vida, recordará un tema musical de 1982 publicado por el grupo Los Ilegales. Perteneció esta banda a la etapa dorada de la música española, al periodo comprendido entre finales de los años 70 y 1995. Como se sabe, después de estos algo más de quince años, la música española pasó a estar dirigida por multinacionales y televisiones, y más tarde por las redes sociales.
Una de las características que tuvieron muchas de aquellas bandas de los 80 es que sus componentes venían del mundo universitario. Jorge Martínez, líder de Los Ilegales, abandonó la carrera de Derecho para dedicarse de manera profesional a la música. Radio Futura, otra maravillosa banda de los años 80 que sigo escuchando a día de hoy en la radio de mi coche o en mis auriculares cuando voy a correr por el antiguo cauce del río Turia de Valencia, también tuvo un origen universitario. Santiago Auserón, cantante de Radio Futura, se licenció en Filosofía y más tarde consiguió su doctorado en Filosofía. Su hermano Luis Auserón, además de ser topógrafo y delineante, inició la carrera de Arquitectura. El guitarrista Enrique inició Ingeniería de Telecomunicaciones. Y así podríamos seguir con otros grupos musicales de aquellos años.
El tema de Los Ilegales al que me refería al principio es Ayatollah, cuyo estribillo ("Ayatollah no me toques la pirola") y su rápida melodía se convirtieron en un relativo éxito en los años 80 y digo relativo porque se hicieron tantas canciones que fueron éxitos en aquellos años que es difícil elegir las mejores.
No seré yo quien defienda el régimen dictatorial de Irán. Una dictadura disfrazada de revolución islámica cuyo único interés desde su creación fue tratar de hacer desaparecer la cultura occidental y sojuzgar a las mujeres. A ello hay que sumar la fuerte represión llevada a cabo sobre la población desde su llegada al poder en 1979, represión que supuso que hace unas pocas semanas una nueva oleada de protestas sociales terminase con 50.000 muertes. Antes de llevarse el cadáver de un fallecido de la morgue sus familiares debían pagar el importe de la bala que lo había matado. Pero una cosa es que Irán sea un régimen homicida y otra es vulnerar el derecho internacional y cualquier clase de tratado internacional.
Desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de EE.UU. hace un año la legalidad internacional se puede decir que casi ha desaparecido. El secuestro de Nicolás Maduro, el estrambótico plan de paz para Palestina, su intento de apoderarse de Groenlandia y sucesivos bandazos en materia de aranceles han dejado la resolución de conflictos de las relaciones internacionales en algo inservible. Recuerdo que en la facultad de Derecho de Alicante de principios de los años 90, la asignatura de Derecho Internacional Público explicaba de manera exhaustiva la creación y firma de acuerdos internacionales. Sin embargo, el idioma más utilizado en cuanto a términos concretos era el idioma francés, característica que daba cuenta de la antigüedad de su origen y de una difícil implementación en la nueva era que se avecinaba incluso sin saber que en pocos años el nacimiento de internet cambiaría la vida tal y como la conocíamos.
Donald Trump, en su comparecencia de este martes. / Europa Press
Creo que Irán nunca tuvo el poder atómico que dejaba traslucir en las declaraciones de sus dirigentes. El régimen iraní ha sido muy bueno en la creación de facciones terroristas y en su financiación, pero ha jugado a la ambigüedad creando un falso poder nuclear que, insisto, creo que ha sido mucho menor de lo que quería hacer creer. Es difícil comprender donde nació el odio de la dictadura iraní hacia Israel. Después de largos años de financiación iraní de ataques terroristas, Israel ha convencido a la actual administración estadounidense de atacar a Irán.
Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, el mundo occidental y los principales países del resto del mundo crearon la ONU para terminar con los conflictos a escala mundial. Hoy día podemos decir que ese sueño de garantizar la paz mundial mediante la toma de acuerdos se encuentra en plena decadencia. La guerra de aplastamiento de Ucrania puesta en marcha por Putin, las locuras del cafre de Netanyahu y la voluntad de Trump de pasar a la historia como el mayor loco e imprevisible del siglo XXI dan muestra de ello.
Como era de esperar, el Partido Popular se ha posicionado, en relación con el ataque de EE.UU. a Irán, en contra del Gobierno español. Sin apenas tiempo para formarse una opinión, Alberto Núñez Feijóo ha seguido la senda del vasallaje iniciada por el secretario general de la OTAN para situarse a los pies de Donald Trump. Parece que Feijóo no ha superado el antaño servilismo de la dictadura franquista respecto a EE UU que supuso, en 1953, la instalación de bases militares de EE UU en nuestro país. El PP es libre de ponerse del lado de Trump en contra de los intereses de la Unión Europea. No creo que sorprenda a nadie.
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