Cartas para tranquilizar, datos para ocultar

La consellera de Educación, Carmen Ortí. / ROBER SOLSONA/EUROPA PRESS

La carta enviada por la Conselleria de Educación a las familias valencianas ante la huelga convocada para el 11 de mayo contiene una frase que retrata una forma muy particular de ejercer el poder: “Ningún alumno ni familia puede ser rehén de un conflicto sindical”. El mensaje parece razonable e, incluso, protector. Sin embargo, esconde la construcción deliberada de un relato donde cualquier discrepancia con la administración acaba siendo una amenaza para el bienestar del alumnado. La educación valenciana lleva años atrapada en esta línea. Una política educativa basada cada vez más en titulares y cada vez menos en evaluaciones transparentes.

La carta de la consellera Carmen Ortí despliega una larga enumeración de cifras referidas a plantillas, inversiones, salud mental, violencia o ciberacoso… Todo, como prueba incontestable de éxito. No obstante, el verdadero quid de la propaganda institucional no son los datos que ofrece, sino los datos que evita mostrar.

Una administración puede aumentar plantillas y........

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