Ceuta porosa

Multitud de personas se concentran en la parte marroquí de la playa del Tarajal para intentar acceder a Ceuta. EFE / Reduan / REDUAN / EFE

La situación creada por la penetración ilegal en Ceuta, en apenas veinticuatro horas, de decenas de miles de personas procedentes de Marruecos, muchas de ellas varones en bañador y chanclas, no puede ni debe tratarse como el efecto llamada de una sentencia pronunciada hace unas semanas por la Sala 5ª del Tribunal Supremo que rechaza la “devolución en caliente”, esto es, inmediata, de quienes alcancen territorio español a nado y no forzando los medios de contención (la valla) que existen en la frontera terrestre. Esa sentencia, ciertamente, me parece disparatada, al girar en torno a una interpretación literal de la disposición adicional 10ª de la vigente Ley de Extranjería, ignorando su objeto y fin dentro del propio contexto, como exigen las reglas de la más sana hermenéutica. El anunciado despliegue de boyas en el espigón del Tarajal tal vez calme el desasosiego garantista de los jueces sin necesidad de modificar la mencionada disposición, siempre recomendable.

Pero la inclinación del (presidente del) gobierno y medios afines a desviar hacia los jueces la responsabilidad última de los hechos sobrevenidos, agitados por mafias ilustradas en derecho ajenas por supuesto a las impolutas autoridades marroquíes, no sólo persigue evadir la responsabilidad del ejecutivo, sino echar una nueva palada de detritus mediático sobre el Poder Judicial. Cabe sugerir que el proceso en marcha de regularización masiva de........

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