Alea iacta est |
Aficionados del Elche celebran la permanencia en la Glorieta. / AXEL ALVAREZ
Según Cayo Suetonio eso dijo Julio César al cruzar el río Rubicón sin autorización del Senado para entrar en Roma con sus legiones: «La suerte está echada». El sábado pasado, 23 de mayo, a las once de la noche, supimos que el pueblo ilicitano podía celebrar la entrada gloriosa en la ciudad de la expedición del Elche C.F. tras salvar la categoría en el campo del Girona.
No dejaba de ser una ironía que el fatum de ambos equipos, Elche y Girona, se haya entrelazado dramáticamente en los últimos años. Hace aún menos de seis, siendo el 23 de agosto de 2020, corriendo el minuto 96 del partido de vuelta de las eliminatorias de ascenso a Primera División (lo que llaman play-off los cipayos del lenguaje), un hermoso remate de cabeza de Pere Milla supuso el tanto que nos condujo a la división de honor en tierra hostil, mientras los indígenas tragaban el sapo de la derrota, con su killer Stuani expulsado. (Llamar killer a un delantero goleador debe ser la única acepción honorable del asesino).
Pere Milla fue traspasado al Español en agosto de 2023. Con su gol histórico en Girona, el mejor de su vida según dijo, iba para leyenda, una categoría inducida por los medios en la que se entra por acuerdo popular expresado en las gradas. El relato de una realidad transida de fantasía se encarna en el personaje que la protagoniza. El Elche hizo caja con un jugador que prefería cambiar de aires y la leyenda se esfumó como Brigadoon, la aldea que aparece sólo un día cada cien........