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Los golpes de mano de Donald Trump

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06.03.2026

Trump y Netanyahu en una imagen de archivo / Europa Press/Contacto/Jim LoScal

“Sí, legislar puede ser difícil y llevar tiempo" escribió el juez Gorsuch designado por Trump y miembro de la mayoría conservadora de la Corte Suprema de Estados Unidos. “Y sí, puede ser tentador eludir al Congreso cuando surge un problema acuciante. Pero la naturaleza deliberativa del proceso legislativo fue la esencia de su diseño. A través de este proceso la nación puede aprovechar la sabiduría combinada de los representantes electos del pueblo, no solo la de una facción o un hombre”. Esta reflexión fue escrita por el juez a propósito de la sentencia, cuando el tribunal anuló el decreto de los aranceles impuestos por Trump en lo que llamó el “día de la liberación”, a todos los países del mundo. El decreto fue declarado ilegal porque no había sido aprobado por el Congreso de los Estados Unidos. Lo mismo sucede con la declaración de guerra a Irán, por mucho que Donald Trump se escude en que Irán representaba “amenazas inminentes". Como mínimo la actuación de Trump es imprudente. Ha ignorado el derecho nacional e internacional en materia de guerra. Anteriormente, en menos de un año en este segundo mandato, y sin permiso del Congreso ya había bombardeado Yemen, Siria, Irán, Nigeria, y Venezuela, pero esta vez su actuación puede convertirse, además, en una guerra regional que alcance a todos los Países Árabes de Oriente Medio.

Para presentar sus argumentos ante el Congreso, un presidente no solo debe explicar las razones de la guerra, sino también los objetivos del conflicto. Desde Irak pasando por Afganistán hasta Siria o Libia hemos visto como la guerra siembra el caos, fomenta el extremismo y el terrorismo, y genera oleadas de migración desestabilizadora. Una guerra sin un objetivo termina siendo una guerra eterna.

El verdadero objetivo de la operación actual es acabar con el régimen de los ayatolás en Irán, permanente obsesión y objetivo de Netanyahu, pero eso no se puede conseguir solo con bombardeos desde el aire o el mar, sería necesaria una invasión terrestre que sería dificultosa pues el ejército de Irán es muy numeroso y bien preparado en especial la Guardia Revolucionaria. Ya lo dijo en Múnich el secretario de Estado Marco Rubio: “No se puede confiar en los clérigos chiitas radicales”, a pesar de que Irán entregó 48 horas antes del ataque una propuesta completa y detallada de un tratado de paz durante las negociaciones que se estaban llevando a cabo en Ginebra. Las llamadas negociaciones de paz, por lo visto, solo tenían por objetivo ganar tiempo para reunir la flota norteamericana en el océano Índico y en el Mediterráneo oriental

La guerra tiene un segundo efecto indirecto: puede reducir drásticamente las aportaciones de drones que Irán está haciendo a Rusia para la Guerra de Ucrania. Irán es el principal suministrador de drones a Rusia, son muy avanzados, pero los necesita ahora para atacar las bases norteamericanas en los países árabes del Golfo y en Israel.

El tercer efecto en el ámbito internacional es reducir la oferta de crudo y gas natural con la consiguiente subida, al menos temporalmente, del precio del crudo. Y probablemente también la reducción del comercio mundial. El cierre total o parcial del estrecho de Ormuz y en el estrecho de Bab El-Mandeb, donde pueden intervenir los hutíes, de Yemen, aliados de Irán, puede encarecer y reducir el comercio mundial, no solo el de crudo. La explotación de crudo en Estados Unidos mediante “fracking”, o fracturación hidráulica, requiere que el precio se mantenga por encima de los 62 dólares el barril; para que no suba en exceso, ahora la OPEP volverá a aumentar la producción.

En el ámbito interno norteamericano de momento aumentará la inflación lo que perjudica a Trump en las próximas elecciones de medio mandato. La opinión pública norteamericana está en contra de la política de Trump en más de un 55 %, según la mayoría de las encuestas. Con las guerras y la inflación la popularidad descenderá todavía más por eso está preparando en el Senado la ley Save América que establece nuevos obstáculos para que los votantes puedan inscribirse. También prepara una nueva orden ejecutiva, amparándose en el estado de emergencia, para asumir el control de la Administración electoral.

Pasó del Congreso para establecer su imprevisible política arancelaria. Ha pasado del Congreso para iniciar una guerra totalmente ilegal e igualmente incierta. Y, desgraciadamente, está actuando en el Senado para dificultar las elecciones de medio mandato y controlar la administración electoral. Son auténticos golpes de mano de Trump.

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