Europa en la encrucijada |
Europa en la encrucijada
“La Unión Europea ha sido un freno en las acometidas liberales y liberalizadoras de británicos y norteamericanos. La culminación y, sin duda, la más importante es la de Donald Trump que supone descartar directamente o en la práctica todas las instituciones de la posguerra y sustituirlas por un sometimiento imperial al país hegemónico. Incluso el G-7 o el G-20 que eran órganos de Gobierno y debate globales han visto ignorados sus acuerdos. Incluso el de la imposición mínima del 15 % a las multinacionales, con este descarte Trump desprecia los acuerdos de la OCDE, del G-7 y de la UE de una tacada. Y utiliza la fuerza, como en Irán, pasando del mismo Consejo de Seguridad. Desde Ronald Reagan sus sucesores -excepto Obama, y quizá Biden- han seguido la misma política de establecer las relaciones locales e internacionales mediante la fuerza”.
“Está diciendo que la única voz a tener en cuenta es la de aquellos que tienen el respaldo del armamento nuclear. La única multipolaridad que existe es la de los países poseedores de la bomba atómica, desde Corea del Norte a Pakistán pasando por China o Rusia. USA es la única potencia hegemónica y los demás son acólitos. El sistema que se creó tras la Segunda Guerra Mundial ya no existe. Sólo hay una potencia hegemónica y el uso de la fuerza por encima de cualquier acuerdo que en ese momento no le interese y para atacar a cualquier adversario real o imaginario. Ni Trump es fiable, ni ningún acuerdo es seguro”. (“El mundo que ya no es”. INFORMACIÓN, 12-VII-2025). Perdón por la extensa autocita, escrita tras el primer ataque a Irán. Eso es lo que ha reconocido la presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen, “Europa ya no puede ser la guardiana del viejo orden mundial, de un mundo que se ha ido y no volverá. Siempre defenderemos y mantendremos el sistema basado en reglas que ayudamos a construir junto con nuestros aliados, pero ya no podemos confiar en él como la única forma de defender nuestros intereses, ni asumir que sus normas nos protegerán de las complejas amenazas a las que nos enfrentamos. Por lo tanto, necesitamos construir nuestro propio camino europeo y encontrar nuevas formas de cooperar con nuestros socios”. El escándalo farisaico de algunos no tiene justificación.
Es evidente que el viejo orden surgido tras la Segunda Guerra Mundial no existe, aunque como ha dicho el presidente Sánchez “Europa debe enarbolar el orden internacional basado en reglas y la defensa del multilateralismo renovado”, o Antón Costa, el presidente del Consejo Europeo, ante la conferencia de Embajadores de la Unión Europea, “Debemos impulsar una política exterior multidimensional, colaborando activamente con la comunidad internacional para defender los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional”. Es “un mundo que se ha ido y no volverá” pero Europa no “fue la guardiana”-como afirma Von der Leyen-, de ese viejo orden. Ese orden mundial lo construyeron los vencedores de la Segunda Guerra Mundial: Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña y Francia, y tenía el respaldo de la fuerza de Estados Unidos. Norteamérica no sólo fue el padrino de la nueva estructura internacional, sino también lo fue de la Unión Europea y del Estado del bienestar en los países capitalistas de economía de mercado. Desde la Carta de Naciones Unidas al derecho internacional, al igual que el nacional, para ser eficaz necesitan en última instancia el respaldo de la fuerza; con la política imperial de Donald Trump, es una fuerza empleada exclusivamente para los intereses de los Estados Unidos. Al igual que Rusia utilizó su propia fuerza para invadir Ucrania, y Francia y Gran Bretaña la utilizaron en su momento para ocupar el canal de Suez, -nacionalizado por el presidente egipcio, Nasser-, pero sus imperios ya no daban para tanto. Durante estos 80 años de vigencia de la ONU han aparecido nuevas potencias nucleares que en general han aceptado la regulación internacional y se han sometido a los dictados del Consejo de Seguridad. Así lo han hecho China, India, Pakistán, Corea del Norte -cuando le ha presionado China-, e Israel, las pocas veces que le ha presionado Estados Unidos.
Francia, -también Gran Bretaña- está dispuesta a extender y ampliar su paraguas nuclear sobre la UE. Alemania ha multiplicado su presupuesto militar- al igual que Japón- al no tener ya las limitaciones que se le impusieron tras la guerra. El ejército europeo no acaba de arrancar, mientras la Unión soporta el veto de Hungría que le impide ayudar a Ucrania. Algo habrá que decidir, y ya, como ha propuesto Von der Layen, si no queremos perder la credibilidad que nos queda. Pero de eso hablaremos la próxima semana.
Suscríbete para seguir leyendo