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Piedad Bonnett: “En Colombia hay fuerzas del odio y la resistencia, desde dentro, que dejan un país cansado”

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31.08.2019

Por Winston Manrique Sabogal

Su hijo Daniel, sin querer, le regaló el tema del libro con el cual ella habría de volver a la novela cinco años después de que contara magistralmente el suicidio del muchacho en Lo que no tiene nombre.

“Papá, mamá, váyanse, yo me quedo en este país. Yo puedo vender la cámara y hacerme indigente, no se preocupen”.

Esas fueron las palabras de Daniel a Piedad Bonnett y su marido durante un viaje en un momento de crisis. En 2012 él se suicidó. La escritora quiso comprender lo que le había ocurrido a su hijo, contarse lo vivido y hablarlo con él en aquella novela tan dolorosa, íntima y hermosa que ha compartido con todo el mundo en ese título que lo dice todo: Lo que no tiene nombre.

De aquellas palabras extraviadas de Daniel nacería Donde nadie me espere (Alfaguara). Ahora son dos obras protagonizadas por dos muchachos con el mismo número de sílabas en el nombre y el mismo sonido final: Daniel… Gabriel…

Aunque son muy diferentes, el hilo que conecta a las dos novelas es la exploración del mundo interior de un personaje y su descenso y los motivos que lo pueden llevar a esa caída. La existencia levantada en las fronteras brumosas entre lo real y lo irreal. Solo que mientras en Lo que no tiene nombre la madre reconstruye hechos y formula preguntas sobre ese desenlace tan doloroso, en Donde nadie me espere es la escritora quien crea a un hombre de 31 años que se sale del mundo convencional hasta caer en la indigencia de la que hablaba Daniel para luego desandar lo ocurrido en busca de respuestas.

Piedad Bonnett (Amalfi, Colombia, 1951) muestra cómo la frontera entre la cordura y lo locura es parecida a la que hay entre la belleza y la fealdad. Una franja agrietada y transitada por todos que en cualquier momento se puede desmoronar.

Es la vida como un viaje que en esta novela parte, además de las palabras de Daniel, de otras experiencias muy personales de Piedad Bonnett, como lo cuenta en el siguiente vídeo en un hotel de Madrid la primavera de 2019:

La escritora colombiana Piedad Bonnett habla de su novela ‘Donde nadie me espere’, en Madrid. /WMagazín

Winston Manrique Sabogal. La novela también es la vida como un viaje hacia la búsqueda de la felicidad, esquiva, dolorosa, difícil pero siempre aspiracional.

Piedad Bonnett. Me gusta lo que dices sobre la búsqueda de la felicidad. De la desazón nace la búsqueda porque la persona que está conforme y no siente ansiedad no se ve obligada a buscar nada, está ahí instalada. Este personaje es alguien desinstalado del mundo desde muy chiquito, está en desasosiego con el mundo; como creo que hay muchas personas a quienes les quiero hablar en esta novela o hacerles ver a los que están arraigados que hay otros que son desarraigados y desosegados.

Mi personaje no sabe en busca de qué va, pero en el fondo sabe que lo que está buscando es sosiego para unos dolores. Quise hablar de la naturaleza masculina a través de una persona joven formada intelectualmente que tenía un futuro por delante al que renuncia… Él no quiere la pobreza de la estabilidad que se le promete, un tema que he tenido en todas mis novelas. Y es la primera vez que hablo en una entrevista sobre este libro de esto que es la universidad como un lugar donde hay una movilidad de ideas y de pronto una inmovilidad terrible de las vidas que están ahí. La universidad, a veces, se come a su propia gente, la amansa…He visto en mis treinta años como profesora universitaria muchos catedráticos que eran grandes promesas y luego se convirtieron en seres grises y repetitivos. Mi personaje intuye que la universidad lo puede absorber y él busca salirse del sistema en un intento de libertad, pero también movido por el desasosiego buscando sin saber, encontrándose con esa verdad última que nace de las pérdidas y de la orfandad.

Hace treinta años que Piedad Bonnett empezó a compartir su........

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