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Pasolini y sus hermosos retratos literarios sobre Roma, por primera vez en español

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28.08.2019

Por Pier Paolo Pasolini

Una de las personas que mejor ha retratado Roma con sus miserias y grandezas, y sobre todo con los pliegues de dudas implícitos en el amor, ha sido Pier Paolo Pasolini (Bolonia 1922 – Roma 1975). El escritor y director de cine italiano escribió varios artículos, historias y relatos de y sobre Roma que verán la luz por primera vez en español este octubre. Se trata del volumen La ciudad de Dios, editada por Altamarea. Un gran retablo físico, cultural, socio-político y sentimental de la capital italiana donde “la pobreza y la belleza son una sola cosa”.

WMagazín publica en primicia un adelanto de La ciudad de Dios. Se trata del artículo Muchacho y trastévere donde se aprecia la delicadeza y la hondura de Pasolini para describir personajes y atmósferas y analizar el entorno. En estos textos, asegura la editorial, “Pasolini traza un variopinto fresco sociocultural de la vida romana de la posguerra, compuesto por imágenes de un verismo puro y conmovedor y caraterizado por esa inigualable delicadeza narrativa que será propria de las obras más famosas del gran autor italiano. El lector tiene aquí una poliédrica y compleja fotografía del encuentro-desencuentro del joven y provinciano Pasolini con la gigantesca, sabia, ciega y cruel “Ciudad de Dios”.

Pasolini llegó a Roma con su madre a los 27 años, el 28 de enero de 1950. Desde el primer momento, la ciudad fue su ciudad, su vida y su inspiración. Bienvenidos a Roma a través de los sentidos de uno de los mejores poetas y directores de cine italianos de la segunda mitad del siglo XX:

Por Pier Paolo Pasolini

Muchacho y trastévere

El muchacho que vende castañas al final del puente Garibaldi se emplea a fondo. Sostiene la estufita entre las piernas, sentado sobre una acanaladura del pretil, sin mirar a nadie a la cara, como si su relación con los hombres hubiera terminado o hubiera quedado reducida simplemente a una mano —y ni siquiera la mano concreta del chiquillo o de la vieja—, sino una mano abstracta, un registro que tiende el dinero y recibe la mercancía, en un intercambio rígidamente calculado y presupuestado. Y, por lo demás, es probable que ese........

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