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Dejemos que la ficción siga siendo ficción

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16.09.2020

Francisco de Goya'Saturno devorando a su hijo'.

Hace algunos años se desató una polémica cuando Hari Kondabolu, un cómico neoyorkino hijo de inmigrantes indios, cargó contra Apu, el personaje de Los Simpsons, por considerarlo un estereotipo negativo de la comunidad india estadounidense: jornadas excesivas, familia numerosa, vestuario desfasado y, por supuesto, un marcado acento. Acento que, por cierto, era interpretado por Hank Azaria, un actor de doblaje norteamericano que lo forzaba, lo cual era también parte de la querella. La controversia llegó al punto de plantear que el personaje debía ser eliminado. Nadie duda de que cada comunidad, cada minoría y, en general, cada problema humano, deba ser tratado y abordado con toda la seriedad que merece en el mundo real. El asunto es que Los Simpsons es una comedia, es decir, una producción que intenta parodiar la realidad. Y, sobre todo, que se trata de ficción.

Y esa confusión entre lo real y lo ficticio, que se debería superar a los dos años de edad, está en la base de una polémica que sería absurda si no fuera porque proporcionó a Kondabolu grandes dosis de notoriedad (tal vez el motivo real por el que puso sobre la mesa tan ácida reclamación). Absurda porque, de materializarse su argumento, acabaría con Los Simpsons y con la mayoría de creaciones contemporáneas. Es verdad que Apu es un personaje deliberadamente distorsionado. Pero sobre todo es eso, un personaje. Un ser que solo existe en la ficción. Y la cuestión es que, si aplicamos el argumento de Kondabolu en rigor, también debería ser eliminada Marge, sin duda un estereotipo hiperbólico del ama de casa estadounidense. Y por supuesto el bar de Moe, calco mordaz de tantas tabernas de barrio yanquis. Y claro, tampoco debería sobrevivir Montgomery Burns, prototípica mofa al hombre de negocios estadounidense. Y así sucesivamente, hasta que todos los personajes fueran eliminados o, lo que es casi peor, fueran sustituidos por entes neutros, equidistantes, grises. Y después habría que desmontar la propuesta creativa en sí misma, pues la familia Simpson y todo lo que les ocurre no es sino un gigantesco estereotipo que deja en........

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