Lo acabamos de ver de nuevo, esta vez, con el caso de Mónica Oltra. O, mejor dicho, el no caso. No había nada. El propio juez ha dicho claramente que "no existe un solo indicio de que se dictara orden o instrucción alguna emanada de los cargos directivos de la Conselleria dirigida a ocultar los hechos ni a desacreditar a la menor". Es decir, todo lo contrario de lo que la derecha política, pero también mediática, nos han venido contando durante años, hasta el punto de provocar una situación insostenible que desembocó en una dimisión. Dimisión que, como ahora podemos comprobar, fue cruel e injusta. ¿El objetivo? Derribar al gobierno progresista del Botànic que, según los poderosos, usurpaba lo que consideran que también es suyo: el poder político.

No es el primero y por desgracia tampoco tiene pinta de que vaya a ser el último caso en el que los que algunas mujeres y todos los hombres sin escrúpulos de la derecha utilizan todas las herramientas a su alcance para destruir cualquier resorte de poder que ostente la izquierda.

Sus diputados y diputadas no siempre les son suficiente para ocupar gobiernos. Y cuando eso ocurre, no son capaces de soportarlo. La democracia les viene grande, a diferencia con lo que ocurre con las derechas civilizadas de los países de nuestro entorno europeo.

Feijóo llegó a la política nacional alardeando de una moderación que de la que ya hemos visto que carece. En solo dos años, ha metido a la extrema derecha en 140 gobiernos y ha asumido buena parte de su discurso incluso en los gobiernos que no la necesitan para gobernar. Y allí donde ni con los ultras suman, como en el Gobierno central, utilizan lo que haga falta para desacreditar a las izquierdas. Tienen su colección de medios y pseudomedios al servicio de sus bulos. Lo de la objetividad periodística en muchos casos pasó a mejor vida y ahora lo que tenemos es una fachosfera dispuesta a difundir noticias falsas en portada, enfatizar titulares que desacreditan a la izquierda y ocultar novedades que perjudicarían a la derecha.

Feijóo y el PP apuntan y su séquito derechista dispara. Y, mientras tanto, se producen desencuentros incomprensibles para el común de los mortales en algunos partidos y organizaciones de izquierdas que acaban lastrando el objetivo que compartimos: hacer que la vida de la mayoría social de este país sea cada día un poco mejor y convertir en una realidad nuestras ansias de igualdad de oportunidades para todas y para todos, vivan donde vivan, vengan de donde vengan y piensen como piensen.

No estaría de más abrir una profunda reflexión entre aquellas y aquellos que desde el amplísimo y diverso ámbito de la izquierda representamos el sentir mayoritario de la ciudadanía, para que actuemos siendo conscientes de que enfrente no solo tenemos a organizaciones derechistas, sino también a un enorme poder mediático y vinculado a otros muchos sectores de nuestra sociedad y de las propias administraciones a los que, por una especie de dogma, no está bien visto denunciar.

QOSHE - El poder de la derecha - Arnau Ramírez
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El poder de la derecha

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03.04.2024

Lo acabamos de ver de nuevo, esta vez, con el caso de Mónica Oltra. O, mejor dicho, el no caso. No había nada. El propio juez ha dicho claramente que "no existe un solo indicio de que se dictara orden o instrucción alguna emanada de los cargos directivos de la Conselleria dirigida a ocultar los hechos ni a desacreditar a la menor". Es decir, todo lo contrario de lo que la derecha política, pero también mediática, nos han venido contando durante años, hasta el punto de provocar una situación insostenible que desembocó en una dimisión. Dimisión que, como ahora podemos comprobar, fue cruel e injusta. ¿El objetivo? Derribar al gobierno progresista del Botànic que, según los poderosos, usurpaba lo que consideran que también es suyo: el poder........

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