Trump: la amenaza que nunca existió
El pasado martes a las 8:06 de la mañana, el presidente Trump emitió desde la Casa Blanca el ultimátum más dramático de su presidencia: a menos que Irán llegue a un acuerdo en las próximas 12 horas para abrir el estrecho de Ormuz, "toda una civilización morirá esta noche y nunca volverá".
Aquel anuncio salvaje, impropio de un líder civilizado y democrático, significaba evidentemente que el presidente norteamericano, poco amigo de mantenerse dentro de los límites del estado de derecho, estaba supuestamente dispuesto a violentar las leyes de la guerra y a destruir, además de los objetivos militares, las infraestructuras de Irán -infraestructuras de transportes, energéticas, de servicios básicos-, una acción que constituye un crimen contra la humanidad según las leyes de la guerra vigentes.
El anuncio fue, como es natural, recibido con sobrecogimiento por las muchedumbres, si bien una parte significativa de la opinión pública americana y la mayor parte de las instancias políticas internacionales interpretaron que aquella amenaza era un órdago vacío, una bravata lanzada como último recurso para evitar un enquistamiento que dejaba en ridículo al propio Trump.
Cuando Trump, en connivencia con Netanyahu, sondeó a finales de febrero el terreno para ver cómo sería recibido un ataque a Irán, se encontró ante sí con muro alzado por Europa, y más concretamente por el presidente de España, Pedro Sánchez, quien tuvo el valor de pronunciar el expresivo e inflexible "no a la guerra", seguido por todos los grandes líderes europeos. Aquel "no" inicial tomó corporeidad........
