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Verdades y mitos sobre el sistema electoral

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31.10.2019

luisrsphoto via Getty ImagesCongreso de los Diputados.

España tiene un sistema electoral complejo, no tanto por las reglas que lo definen, sino por los efectos distorsionadores que la combinación de todas ellas puede producir en términos de discrepancias de la proporción de escaños de cada partido frente a su porcentaje de votos. Incrementa la volatilidad e impredecibilidad, ya que pequeñas variaciones en el voto pueden traducirse en importantes cambios en la composición parlamentaria. Para una correcta comprensión de estos impactos es fundamental desglosar los diferentes mecanismos distorsionadores, para poder analizar a continuación su efecto conjunto. El asunto cobra mayor relevancia conforme aumenta el número de partidos con un respaldo relevante, que es lo que está ocurriendo en los últimos años.

Nos centraremos en primer lugar en el Congreso de los Diputados, cuya composición responde a un doble reparto. Previamente a las elecciones sus 350 escaños se distribuyen sobre las cincuenta provincias y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla según una fórmula fijada por la ley electoral. Después los escaños correspondientes a cada una de estas 52 circunscripciones se asignan a los partidos en proporción a los votos recibidos dentro de la misma.

El reparto territorial: la primera fuente de distorsión

248 de los escaños se reparten entre las provincias en proporción a su población, si bien, ante la imposibilidad de asignar números decimales de escaños, naturalmente la proporcionalidad no es exacta. Existen diferentes fórmulas para un reparto proporcional teniendo en cuenta la restricción a los números enteros. La que se usa en este caso es la cuota Hare, que, dicho de manera simplificada, ante la duda tiende a beneficiar a los pequeños en detrimento de los grandes, suavizando así las diferencias. Aun así, desde 2008 a la provincia de Soria ya no le corresponde ninguno de estos 248 escaños, mientras Madrid ha incrementado su cuota de los 30 escaños en 1977 a 35 en la actualidad.

Para reducir este desequilibrio territorial, los restantes 102 escaños se reparten con independencia de la población, a razón de uno por ciudad autónoma y dos por provincia, tenga esa más de 6,6 millones de habitantes como Madrid o menos de 90 mil como Soria. Ello constituye la primera fuente de distorsión, bien visible en el gráfico que muestra el actual reparto resultante.

Hacia la derecha los escaños disminuyen de forma menos pronunciada que la población. La provincia de Madrid, 74 veces más poblada que la de Soria, vota solo 18,5 veces más diputados. Y las 21 circunscripciones de cuatro o menos escaños suman 68, casi el doble que Madrid, pese a que su población conjunta es un 20% inferior. En resumen, las demarcaciones grandes están infrarrepresentadas frente a las pequeñas, una práctica común, no solo en España, sobre todo ante grandes diferencias poblacionales, para evitar la irrelevancia de las circunscripciones pequeñas.

La traducción de votos en escaños: la culpa no es de D’Hondt

La restricción a los números enteros también aparece en la asignación de los escaños a los partidos en proporción al voto dentro de cada circunscripción, donde se convierte en la otra gran fuente de distorsión. Nos servirá de ejemplo el resultado de las pasadas elecciones al Congreso de abril en la provincia de León, reflejado........

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