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Las guerras civiles españolas

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23.08.2019

La Guerra Civil Española fue un periodo espantoso, así que imaginen cuánto horror encerraría nuestra historia si no hubiéramos sufrido una guerra civil, sino dos (o más). Y así ha sido, sin necesidad de que forcemos demasiado el lenguaje. El historiador Mark Lawrence ha publicado Las guerras civiles españolas, un estudio comparado de la Primera Guerra Carlista (1833-1840) y la Guerra Civil Española (1936-1939). ¿Podríamos rebautizar la Guerra Civil como la Cuarta Guerra Carlista? De eso trata mi entrevista con Lawrence:

ANDRÉS LOMEÑA: Le hablo más como antiguo alumno de instituto que como periodista, ya que la Guerra Civil Española se me contó en la escuela de pasada y la Primera Guerra Carlista la estudié sin el debido contexto. Agradezco profundamente su estudio comparatista, y no puedo más que preguntarme por qué el comparatismo no ha gozado de más éxito en España. Es más, ya que usted aborda la idea de las dos Españas, le pregunto si existen dos historiografías españolas, una endógena (Ángel Viñas o Santos Juliá, por ejemplo), frente a una exógena, la de hispanistas como usted o Paul Preston.

MARK LAWRENCE: Existen varios estudios comparados sobre la historia española contemporánea (los de Julián Casanova, Stanley Payne o Michael Seidman, por ejemplo). Sin embargo, el comparatismo es un método historiográfico del siglo XX muy identificado con el fundador de la escuela de los Annales, Marc Bloch. Es un método que sigue infravalorado en todos los sistemas universitarios, pero sobre todo en el español, como ha criticado muy bien el historiador Julián Casanova, por el enfoque nacional de los historiadores españoles. En cuanto a la historiografía de la Guerra Civil Española, ahora existe mucha menos diferencia entre la historiografía endógena y la exógena de la que existía hace varias décadas. Durante el franquismo era imposible ganarse la vida en España como un historiador objetivo de la Guerra Civil, así que los primeros estudios buenos estaban escritos o por extranjeros (como Gabriel Jackson o Hugh Thomas) o por españoles en el extranjero. Llegada la democracia, se fusionó una nueva generación de historiadores excelentes extranjeros (como Paul Preston) con nuevos historiadores españoles como Santos Juliá o Ángel Viñas, mientras que otros historiadores mayores, como el conservador Stanley Payne, han tenido carreras que han abarcado varios episodios clave como el tardofranquismo, la Transición y la democracia.

Actualmente, sobre todo a partir de los años noventa, gozamos de una historiografía de la Guerra Civil mucho más diversa, tanto por españoles como por el gran número de extranjeros que siguen dedicados al tema. Un problema sigue siendo la politización de muchos estudios, y no solo entre historiadores españoles. Algunos estudios siguen empeñados en reivindicar la causa de la derecha, algunos hasta la del franquismo, mientras otros solo a regañadientes toleran críticas a la República fracasada en los treinta o a ciertos revolucionarios de izquierda. Sigue habiendo tantos estudios sobre la culpabilidad de los protagonistas en la Guerra Civil que se olvida que las guerras civiles son fenómenos universales. Lo más importante es entender cómo lidiaban las clases populares con una guerra que no querían, y el grado en que la Guerra Civil Española reflejaba normas y fallos propios en lugar de las ideologías intolerantes del comunismo o el fascismo proyectadas muchas veces con un efecto distorsionador desde el resto de Europa.

A.L.: La Guerra Civil Española se podría entender como una Cuarta Guerra Carlista. Si nos acercamos a la historia desde la longue durée, se podría interpretar que al triunfo del Gobierno español en 1839 le sucedió una derrota en 1939. Hablaríamos, por tanto, de una guerra de cien años donde se repiten el sectarismo y el maniqueísmo entre vencedores y vencidos, así como la encarnizada guerra ideológica entre liberalismo y tradicionalismo. ¿Qué acogida ha recibido su obra hasta el momento?

M.L.: Mi libro ha tenido críticas positivas de varios historiadores en Estados Unidos y Reino Unido. La traducción española ha aparecido recientemente, pero........

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