We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close
Aa Aa Aa
- A +

Breve historia del derecho europeo

1 0 0
29.07.2019

Una historia breve del derecho europeo requiere un artículo no tan breve. He entrevistado a Tamar Herzog, historiadora de la Universidad de Harvard, a propósito de su formidable libro sobre el derecho europeo. La entrevista que leerán a continuación es un tour de force lleno de erudición. Todos los estudiantes de derecho deberían leerla. De hecho, cualquier abogado, juez o ciudadano con inquietudes intelectuales debería leerla… y también deberían hacerlo los que no tengan esa inquietud, como Tamar sugiere tras mi pregunta sobre si el desconocimiento de una ley exime de su cumplimiento. Allá vamos:

ANDRÉS LOMEÑA: Pregunté por Una breve historia del derecho europeo en una librería y me dijeron de inmediato: “No lo tenemos porque no vendemos libros de derecho, pero déjeme que lo compruebe”. Y al instante, la librera rectificó y me entregó su espléndido ensayo, que se había colado entre las estanterías gracias a su carácter transversal, lo que posibilita un público muy variado. Esta anécdota me ha servido para extraer un posible leitmotiv de su obra: el carácter sincrético del derecho europeo. ¿Acierto con mi interpretación? Creo que su proyecto pasa por mancomunar el derecho romano con el anglosajón y así relativizar la supuesta excepcionalidad del derecho francés, alemán o británico.

TAMAR HERZOG: Dividir la historia del derecho en narrativas nacionales oscurece más que ilumina el pasado. Hasta la revolución francesa, no existía un derecho nacional. Lo que había era un derecho paneuropeo (el llamado ius commune) y un derecho local que, según los juristas, no era otra cosa que una variante y un ejemplo del derecho que todos los cristianos (y luego europeos) compartían. El nacimiento del derecho nacional no era evidente, ni tampoco fácil. Incluso los franceses que lo idearon (aboliendo el derecho local y provincial y creando un solo derecho en el territorio nacional) no tenían claro hasta qué punto este derecho era propiamente francés. Por un lado, declararon que lo era (iba a ser decidido por una asamblea de representantes de la nación); por otro, insistían que el mismo descansaría solo en la razón humana y el derecho natural que, según ellos mismos, no eran nacionales sino universales. Por ello podían (e incluso debían) exportar esta ley nacional fuera de sus fronteras. Primero lo hicieron de forma violenta, mediante conquistas e imposiciones, pero su modelo siguió difundiéndose incluso después de fracasar sus diseños imperiales. Por tanto, hablar de un derecho nacional antes de esta época (y tal vez incluso después de ella) es incurrir en un anacronismo. También supone descartar la importancia de un patrimonio legal, intelectual, religioso, y cultural común que permitía a los europeos hablar, si no con el mismo lenguaje, sí sobre las mismas cosas.

Respondiendo a tu pregunta, creo que no solo es posible, sino incluso necesario, contar la historia del derecho en Europa sin enfocarse en un solo país. Es preciso restituir al pasado su carácter trasversal y demostrar que los sistemas de derecho europeos, incluyendo el sistema inglés, están hermanados. Con ello, no pretendo negar que Europa estuviera dividida en varias comunidades y que estas tuvieran sus normas. Solo quiero recordar que estas normas estaban en continuo diálogo con un mundo que existía más allá de sus fronteras y su desarrollo no se puede explicar con solo mirarse el ombligo.

A.L.: Recientemente me interesé por la idea del ecocidio y un amigo me recordó que ese concepto jurídico tiene más recorrido en el derecho anglosajón que en la tradición del derecho romano. A su juicio, el derecho anglosajón es más flexible a la hora de conceder personalidad jurídica a un río o a una montaña y el romano en cambio se apoyaría en una arquitectura más inamovible. ¿Le parece una descripción ajustada a la realidad? Si está en lo cierto y el ius commune (derecho común) está hermanado con el common law (derecho anglosajón), ¿hay que añadir entonces que el hermano mayor tiene menos libertad de acción que el menor?

T.H.: No estoy segura en qué se basaba la apreciación de su amigo, pero me temo que esto no es necesariamente así. El gran historiador del derecho continental y colonial recientemente desaparecido, el profesor António Manuel Hespanha de la universidad Nova de Lisboa, solía contarme anécdotas de sus estudios sobre el derecho tardío medieval y moderno que describían piedras que fueron castigadas por caerse de la montaña y causar daños. Otra gran historiadora, Simona Cerutti, del École des Hautes Études en Sciences Sociales de París, que estudió procesos judiciales contra ratones por comerse la cosecha, afirma que lo mismo pasaba con otros animales.........

© HuffPost