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La cronología de la justicia y otras formas de engaño cultural

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03.12.2019

Pacific Press via Getty ImagesImagen de archivo de una protesta feminista en Madrid.

Con frecuencia, la lucha por los derechos de la mujer parece caer en el confuso espacio de la permanencia temporal o lo que resulta más grave, su vigencia. Como si transcurrido el tiempo, la validez de la presunción de la igualdad — o la noción que ningún ciudadano debe ser discriminado debido a su género — perdiera sentido o incluso peso. Cuando se analiza desde ese punto de vista, la lucha del feminismo se hace mucho más compleja, porque implica sin duda no sólo batallar contra la idea general del prejuicio — que nunca desaparece — sino también contra la crítica artificial y, en ocasiones despiadadas, contra su objetivo. Entre ambas cosas, el feminismo parece pasado de moda, carente de sentido o lo que resulta más inquietante, inútil.

Pienso en todo lo anterior, mientras un buen amigo trata de convencerme que pierdo mi tiempo — y sobre todo, mi energía — en continuar escribiendo sobre el feminismo y sobre todo, defendiendo sus objetivos y premisas. Lo hace con toda buena voluntad y sin ninguna malicia, pero dejándome muy claro que a estas alturas de nuestra época, hablar de feminismo era más o menos, un dinosaurio ideológico. Lo escucho de buen humor.

— ¿Y exactamente por qué lo es? — le pregunto. Suelta una carcajada amigable.
— Oye, tienes que admitirlo. Los derechos de la mujer ya no están en debate. Los tienen y ya. Y sí, hay lugares en el mundo que insisten en menospreciar a la mujer y esas cosas, pero la mayoría es bastante abierta a los cambios. ¿No es eso lo que querían?

No respondo. Nos encontramos caminando en un centro comercial, rodeados de unas cuantas vitrinas donde maniquíes hipersexualizados muestran sus enormes pechos a quien quiera mirarlos. Nos tropezamos con seis o siete peluquerías antes de encontrar una pequeña librería del ramo. Una mujer camina delante de nosotros con unos altísimos tacones y una falta muy cortita y cuando se cruza con una pareja, la mujer le dedica una mirada dura y........

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