We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close
Aa Aa Aa
- A +

El silencio hipócrita: Cuando la violencia de género se disfraza de popularidad

1 0 0
28.10.2019

Vladimir Gerdo via Getty ImagesPlácido Domingo durante una actuación en Moscú junto a la soprano rusa Oxana Shilova.

La cantante Paloma San Basilio restó importancia a las acusaciones de acoso y abuso sexual contra Plácido Domingo y dejó claro, que en lo que a ella respecta “el señor Domingo siempre fue un caballero conmigo, un gran compañero y un generoso artista, de los que no abundan, y con el que tuve el privilegio de compartir escenario”. Como si semejante y apasionada defensa no fuera suficiente, aseguró que era “el mejor artista que conocía”.

Las declaraciones de la cantante llevan ya sus buenas semanas rodando de un lado a otro en artículos de revistas del corazón y uno que otro texto, que sigue ocupándose a despecho la historia de Domingo, que pasó a engrosar esa larga lista de casos que la opinión pública olvida demasiado rápido. Es inevitable supongo: la hipercomuncación actual hace por completo imposible que un tema pueda ser actual por demasiado tiempo. De modo que sí, Domingo y el escándalo que le rodea ya es otro de los tantos chismes de un año plagado de sucesos muchos más importantes y de envergadura.

Sólo que, en realidad, no es otro caso, pienso mientras veo la fotografía de Paloma San Basilio, sonriente junto al gran tenor. Se trata en realidad de otra prueba que el abuso sexual, el acoso y el maltrato de género continúa siendo un tema que nuestra cultura continúa minimizando, restándole importancia y que, en cada oportunidad posible, reduce a una discusión de opiniones. Un debate incómodo que confronta la versión de la víctima con el escrutinio social. Para buena parte de quienes leyeron la opinión de San Basilio, que participaron en las discusiones en redes sociales sobre el tema y, al final, sacaron alguna conclusión sobre lo ocurrido, el tema no es la víctima o su sufrimiento, sino el contexto que rodea al gran hombre, al acusado improbable, al tenor extraordinario convertido en objeto de curiosidad pública.

Hace unos años, la poeta Luna Miguel se preguntaba en voz alta el motivo por el cual el mundo literario universal había ignorado el hecho que Pablo Neruda violó a una mujer. Que no sólo lo admitió de manera pública y concisa en sus memorias Confieso que he vivido sino que además, lo incluyó como parte de sus vivencias como cónsul en Colombo, Sri Lanka, en 1929. Lo hace además, con enorme sencillez, como si se tratara de una anécdota más en lo que sin duda fue una vida larga y azarosa. Durante más de cuatro décadas, la confesión pasó desapercibida e incluso, fue interpretada de diversas formas por literatos e intelectuales. Por último, desapareció en medio de los rumores habituales que suelen rodear a toda figura pública.

La pregunta de Miguel forma parte de un artículo titulado Por qué sí es importante hablar de la violación de Pablo Neruda, que se cuestiona no sólo el hecho del silencio público sobre el acto de violencia cometido por el escritor sino además, la forma cómo se analiza. Se justifica, se habla de ficción y por último simplemente se invoca el nombre del gran hombre, el Nobel que lleva a cuestas. Al final, se trata que la agresión contra una mujer no puede competir nunca con la fama y el reconocimiento de una figura de talla histórica. La cultura te lo deja claro.

No se trata de un caso único, por supuesto: el menosprecio hacia los alcances y........

© HuffPost