We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close
Aa Aa Aa
- A +

El esqueleto carmesí: La menstruación sale del clóset

1 0 0
26.11.2019

twinsterphoto via Getty Images

La escena es más o menos así: pronuncias la palabra “menstruación” en voz alta y de pronto la habitación donde te encuentras parece contener la respiración. Tus contertulios intercambian miradas cargadas de intención y habrá quien deje escapar un carraspeo de puro desagradado. Después de todo, ese tema “no se toca”. No se trata de algo “saludable” y mucho menos “agradable”, así que quienes te rodean te lo hacen saber con esa ligera censura social que nadie sabe muy bien en qué consiste en realidad.

Me ocurrió hace poco, cuando me quejé en voz alta de un insoportable malestar menstrual. El pequeño grupo que me acompañaba me dedicó miradas inquietas y finalmente, un conocido intentó explicar el clima de incomodidad que había provocado mi comentario.

 — No creo que sea momento para comentar eso — me dijo en voz baja— , es algo privado.
 — Es un padecimiento físico.
 — Sí, pero… no hay necesidad de que nadie sepa que lo sufres.

La conversación es real y es la variación de docenas de otras parecidas que cualquier mujer ha soportado durante su vida. Y es que se trata de un prejuicio que abarca una multitud de variaciones muy semejantes entre sí: desde el sobresalto por la mera mención de la palabra “menstruar” hasta la obligación de ocultar los síntomas de lo que puede resultar un malestar invalidante e insoportable para una buena parte de las mujeres. Ya lo vivió Lena Dunham, actriz y escritora, luego de atreverse a hablar por primera vez en público de su sufrimiento debido a la endometriosis: encontró que sus explícitas descripciones sobre un padecimiento que aqueja a millones de mujeres en el mundo eran recibidas con rechazo e incluso vergüenza por un público asqueado. En varias entrevistas, se quejó de que su relato — vívido y que sin duda refleja una experiencia común de muchas pacientes con síntomas similares — había sido recibido con desagrado por el mero hecho de transgredir ese silencio que se impone sobre el cuerpo femenino. Una especie de resistencia persistente a la que toda mujer se enfrenta, contra la que lucha y la mayoría de las veces claudica en algún momento de su vida.

Esa ignorancia sobre lo que ocurre en el cuerpo de la mujer — física y emocionalmente — durante la menstruación es quizás uno de esos terrenos sociales en los que nadie profundiza lo suficiente. Y es debido, sin duda, a la insistencia que se trata de un “mal femenino”, como si menstruar fuera en realidad el estigma bíblico que por siglos fue la única explicación plausible a un ciclo biológico corriente. Para buena parte de la cultura occidental,........

© HuffPost