Otro adiós, uno sin llaves

16 de junio 2026 - 03:08

Unas llaves de mi casa están en una escombrera. Era conveniente tenerlas en un sitio de confianza; todos consignamos un viejo llavero a alguien a quien sea fácil recurrir ante el extravío de los metálicos sonajeros dentados que sólo ponderamos cuando los perdemos; como otras cosas y personas en la vida. Fue traspasada y demolida y renovada la cafetería, a la que llamaba “el salón del señorito Tacho” alguien que habitaba arriba en mi árbol genealógico, y en el piso de abajo. Adoraba el Catunambú del establecimiento que fue moderno a rabiar, y en el que conseguí que me sirvieran un espresso entre las siete y las ocho, a la una algunos días, y una vez más sobre las cuatro, en una........

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