Acertada política |
09 de abril 2026 - 03:08
Si tuviéramos que elegir alguna imagen clave de Huelva para definirla, sin duda alguna estaría entre ellas la de los cabezos.
No imaginamos a Huelva sin sus cabezos, aunque estos van transformándose en sus estructuras y cambiando a veces aquella estampa a la que estábamos acostumbrados.
Nuestro Ayuntamiento lleva unos años prestando una acertada preocupación por la conservación de estas elevaciones urbanas que merecen todo su apoyo. Nuestra alcaldesa, mi querida Pilar Miranda, tiene una predilección que alabo y le pido que no abandone, por dotar a la ciudad, de cara al futuro, de una imagen más bella y valiosa de estas altitudes que coronan la orografía onubense.
Van adelante los rescates de esos solares que como La Joya o el cabezo de San Pedro, son puntos a conservar con mimo para luego continuar con ritmo creciente, en un estudio arqueológico sustancial y una zona de disfrute para recreo de los habitantes de la ciudad.
Hace años escribí un libro sobre las primeras apariciones de restos en La Joya, donde incluía una breve historia de los cabezos que se alzan en nuestra capital, lo titulaba “De Saltes a la Joya”.
Hoy habría que profundizar sobre otro cabezo, muy especial como es el de San Pedro, donde tantas reliquias del pasado están apareciendo, y muchas más esperando su aparición a la luz del día.
Huelva es un tesoro en arqueología. Ahí quedan en una espera, que deseamos no sea larga, los restos descubiertos y vueltos a tapar, como los de la plaza de las Monjas, o de la plaza de la Vera Cruz, también denominada plaza Arqueológica, además de otros puntos señalados en ese mapa lleno de nuestra historia pasada.
En una pasividad conocida, durante muchos años existió un olvido permanente en materia arqueológica, donde algunos onubenses valientes lucharon por defender el valor de estas reliquias enterradas, como por ejemplo recuerdo que en los años cuarenta, del pasado siglo, la Sociedad Arqueológica Onubense trabajó con entusiasmo en pro de su conocimiento.
En una tarea digna de recordar quedan los esfuerzos que hicieron nacer el Museo de Huelva, y el aplauso para la llegada del Arqueológico, en el desparecido Banco de España, en la plaza corazón de Huelva.
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