Gaviota, gaviota

11 de junio 2026 - 03:09

La escena es la cruz del lirismo: en Cádiz las gaviotas se comen a las palomas, Alberti se equivocó, se equivocaba. Desprovistas de las garras y los picos de las rapaces, la gaviota patiamarilla la emprende a picotazos contra la muñida paloma –a todas les falta un miembro de fábrica–, porque sus patas de pato sólo le sirven para nadar. Cuando está muerta o moribunda de tantos golpes en el cráneo, hay sangre emplumada, el lárido no hace como el halcón, que se la zampa poco a poco, comenzando por sus rosadas pechuguitas, sino que se la traga como Saturno a su hijo. En definitiva, que la Diputación debería multarlas porque es malo........

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