Los oros |
16 de junio 2026 - 03:08
Del hilo de los jaeces y arreos –ni los del Carambolo– que guardaba el ex presidente Zapatero, mi memoria ha dado un tironcito y me ha llevado hasta la infancia. Cuando chica, cada tanto pasaba por el pueblo, como en las pelis del Oeste, un forastero: el hombre que vendía huevos. Las vecinas se avisaban, discretas y vivaces, unas a otras. Cómo olvidarlo. El de los huevos entraba en la casa convenida y, delante de la clientela (ochenterísimas amas de casa con sus chinorris), desenrollaba una antelina con medallitas para las primeras comuniones, esclavas, arras, zarcillos. Cosa buena. Eran las mujeres las que ponderaban cada pieza y decidían si comprarla a dita, y eran........