Relatos |
Creo que el cuento es para mí como una segunda residencia. No me vayan a juzgar mal, como si considerara a este un género menor y no una casa donde hacer vida. Diría que es más bien ese lugar en la playa –o en la montaña, elijan su lugar favorito– donde nos vamos a tomar el sol o a respirar aire fresco cuando el ritmo de la vida se vuelve insoportable.