Pintando la democracia
Un paseo con una amiga viendo exposiciones, y hacerlo en nuestra ciudad, Zaragoza, es un agradable plan mañanero. Sobre todo si tienes el privilegio de realizarlo con una persona que sabe y conoce muy bien el mundo artístico zaragozano. Esta experiencia se vuelve mágica no sólo por lo que ves, por las obras en sí, sino por la mirada que las acompaña. Entonces participas en silencios cómplices, y descubres vida y experiencias compartidas.
