¿Con qué sueñan nuestros hijos?
El camino entre nuestros cuerpos y nuestros datos es de ida y vuelta. La red matricial ya está sólidamente tensada. Por eso, quizás, no lo sé, las medidas coercitivas para los menores de dieciséis años respecto a las redes sociales, o al menos únicamente ellas, quizás no alcancen a frenar el control tóxico por parte de los tecnoautócratas, diabólicamente disfrazado tanto de oferta de paraísos artificiales como de mensajes zombificadores, a los que son especialmente receptivos los adolescentes.
