Ramón

Vino a hablar conmigo después de la presentación de un libro. Me dijo que la inteligencia de las personas se aprecia en la forma de mover las manos. Llevaba una cazadora bómber, el pelo muy corto y un casco de moto en el brazo. Me pareció un tipo extraño, uno de esos que se me acercan de vez en cuando porque yo tengo un imán para los locos. 


© Heraldo de Aragón