Somos poca cosa

21 de marzo 2026 - 03:08

La guerra contra Irán que estos días está impactando con bombas sobre objetivos militares y población civil, es otro desastre para la vida de millones de personas en la región, para la legalidad internacional y también un nuevo desastre para la economía mundial.

Salvo para las grandes potencias como es el caso de EEUU, China e, incluso Rusia, el resto del mundo somos poca cosa porque tenemos una enorme dependencia y una casi nula capacidad de influencia en las decisiones que afectan a la geopolítica.

EEUU ha decidido cambiar el anterior orden mundial y nos pretende llevar a un nuevo orden en el que pueda imponer sin límites sus reglas del juego; tanto en la manera de entender la democracia, la política internacional o la economía global.

Europa es enormemente dependiente en este contexto al necesitar un flujo comercial sin trabas en muchos de los productos de consumo habituales; es el caso del petróleo producido en la zona actualmente en conflicto o de muchísimos productos que se generan en China y que necesitan usar la ruta marítima hoy afectada por la guerra contra Irán.

Nos cambian el modelo de política internacional, el modelo de política nacional vinculado a las estructuras democráticas creadas tras la Segunda Guerra Mundial y también nos hacen pagar la factura energética, y percibir con dureza nuestra dependencia a muchas tecnologías y productos procedentes de China.

Esta situación requiere una UE más fuerte y una estrategia para construir un modelo con mayor autonomía y menor dependencia; algo que solo será posible ver a medio plazo siempre que el liderazgo de este nuevo desafío sea asumido e impulsado por la derecha y la izquierda europeístas. No es fácil ser optimistas al respecto pero sí que es obligado exigirles trabajar en esa dirección, porque así somos poca cosa.

Y es que merece la pena también hacer pedagogía hacia la sociedad para concienciar sobre la importancia de una Europa fuerte para afrontar esos desafíos citados. EEUU quiere acabar con la UE para no tener un contrapeso que frene sus ambiciones. Esa es la cuestión.

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