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Las dos caras de la corrupción

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11.04.2026

11 de abril 2026 - 03:07

Desolador, doloroso, repugnante. Así califican varios ministros, en privado, lo que están viendo y escuchando sobre el juicio que se celebra en el salón de plenos del Tribunal Supremo. Ábalos, Koldo y Aldama nombran y dan rostro a la mayor desgracia sufrida por el Gobierno y por el PSOE.

Ha sido estéril la maniobra de equiparación –propiciada por la coincidencia temporal de los juicios– entre el escándalo socialista de la compra de mascarillas en pandemia (y todo lo que viene detrás con los mismos protagonistas) y el escándalo popular del uso de la Policía para obstaculizar la persecución del delito (ministro del Interior del PP intentando tapar el caso Gürtel).

Y no precisamente porque este último asunto de los Fernández Díaz, Villarejo y demás inquilinos y usuarios de las cloacas del Estado sea menos grave. Es gravísimo: nada menos que políticos en el poder y funcionarios de la seguridad pública delinquiendo para evitar que se castigue a otros delincuentes. Lo que ocurre es que la Operación Kitchen se montó hace doce o trece años y las responsabilidades políticas ineludiblemente derivadas de la misma quedaron delimitadas y zanjadas por la moción de censura presentada el 1 de junio de 2018 por Pedro Sánchez –defendida por un tal José Luis Ábalos, paradojas de la vida– y que mandó a su casa a Mariano Rajoy. Los representantes del pueblo soberano decidieron legítimamente que Rajoy era el responsable político de aquella trama corrupta. Los responsables penales los establecerá ahora, muy tarde, la Audiencia Nacional.

Por el contrario, la sangre de la corrupción del caso Ábalos está todavía fresca en la herida nacional y palpitante en la memoria colectiva. Muchos españoles se preguntarán hoy, si es que les interesa, quién es ese Fernández Díaz que se sienta en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional, pero ninguno desconoce quién es ese Ábalos del banquillo del Supremo: el ex número 2 del PSOE. Además, el cóctel de traficantes de influencias, logreros aprovechándose de una letal epidemia mundial, puteros sin fronteras y oficiantes del nepotismo y enchufismo más descarados, todo a la vez y al mismo tiempo, constituye una oferta verdaderamente imbatible, como dijo Pedro Sánchez a propósito del chuletón al punto. Es trending topic ayer y hoy. Marca tendencia.

Nada ni nadie puede igualarlo, ni hacerlo saltar de la actualidad. Se verá.

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