Abascal galopa y corta el viento |
14 de marzo 2026 - 03:08
última hora: las mujeres jóvenes europeas también se acercan a la ultraderecha, según el informe de un laboratorio de ideas radicado en Bruselas, y la cazadora de cuero que usa Santiago Abascal en la campaña castellanoleonesa está desgastada a la altura de la nuca por las palmadas y achuchones de sus entusiastas seguidores, que lo vitorean como a una estrella del rock.
Lo del estrellato de Abascal puede ser coyuntural y efímero, aunque resulta preocupante porque el sector femenino era hasta ahora, junto al de la tercera edad, el menos proclive a votar a Vox. Lo de la adoración de las masas castellanas al caballero cruzado que se dispone a salvar España es aún más profundo y grave, porque sigue la senda de subidas electorales ya recorrida en Extremadura y Aragón, coincide con una temporada de purgas internas y apoteosis del liderazgo autoritario de Abascal y desvela la auténtica identidad de ambos, líder y partido, capaces de compatibilizar un patriotismo de símbolos y retóricas con una fidelidad perruna al trumpismo y sus guerras –que no comparten ni Le Pen ni Meloni, por ejemplo– y no tienen nada que decir cuando Trump daña el interés nacional de España vía caprichos arancelarios.
El discurso de Vox está cosechando tanto éxito que empieza a disputar la segunda plaza al PSOE en las encuestas electorales de algunas provincias y ya antes ha puesto en sus manos las mayorías de gobierno del PP en varias comunidades autónomas. Es un discurso basado en mentiras sobre la inmigración y la inseguridad ciudadana, en verdades a medias sobre la agenda verde y el campo y en verdades manipuladas –para las que no se ofrecen soluciones– sobre la precariedad laboral de los jóvenes, el drama de la vivienda o el abandono del mundo rural y despoblado y de los autónomos y pequeños empresarios. El discurso cala porque se dirige al corazón y no a la cabeza. Promueve emociones, no razonamientos. Vehicula un malestar contra el sistema y, en consecuencia, una protesta indignada y duradera contra los partidos que lo han dominado desde que hay democracia. PSOE y PP, la misma decadencia (por no ponerme escatológico) es.
A fe que los dos partidos mayoritarios están poniendo todo de su parte para que Vox siga galopando: polarización, crispación, incapacidad para resolver los problemas de la gente, corrupción moral y de la otra, endogamia... Y ahora dan palos de ciego contra la ultraderecha.
También te puede interesar
A la sombra de los olmos
Dame un poco de amooor
La guerra de los tres dioses
La guerra de los otros
Revisita al estadio Heysel
El mejor refugio, una buena diversificación
Rebajas fiscales por la borrasca