El pan necesario
31 de marzo 2026 - 03:08
Malas noticias para el ‘centro habitable’. El páramo se extiende con la muerte de los pocos puestos de pan del día que sobrevivían a la especulación y las franquicias. Se jubilan unas, se cansaron otras y el resultado es que esa sana costumbre de ir a por pan a un puesto ‘de toda la vida’ fenece sin reacción alguna. Lamentable.
El Norte lo marca Málaga en esto de gestionar los centros históricos. Hay pisos convencionales por un millón de euros que señalan el camino a ese espíritu de negociante que se ha colado como un virus en la mente de los pequeño burgueses de siempre. Pero se les olvidan los que vivimos en los centros históricos. Vender pisos en zonas muertas es mal negocio. Véase si no la calle Ganivet de donde huye hasta la Joyería Juan Manuel, hartos de ruidos, micciones y peleas nocturnas. No. El negocio por el negocio es mal negocio. Pero nada. No aprenden.
No paran de abrir hoteles de lujo. Recalifican edificios como setas. Pero mantener oficios que dignifican la vida no saben hacerlo.
Existen fórmulas. En el Borne de Barcelona consiguieron que hasta los artistas abrieran talleres a la vista del público. Con exenciones y reducciones de impuestos se logran maravillas. Al pequeño negocio no le puedes ahogar su sustento para financiar lo que luego se llevan calentito monarcas codiciosos, ministros puteros o directoras de cátedras sin estudios.
Recibir el pan caliente/crujiente del día con una sonrisa y pago riguroso en efectivo creaba comunidad, esa palabra que provoca sarpullidos en los facinerosos. Los dejan morir y no tienen prevista una salida para unos kioskos que son, encima, de titularidad municipal. Ni para eso son capaces de tener algo previsto.
Los McDonald’s, Starbucks, Zara y demás franquicias asemejan Granada a cualquier centro histórico de Europa. Es el igualitarismo capitalista que nos vuelve planos y nos fotocopia mientras nos vende la ilusión de que somos únicos e irrepetibles. La ley del beneficio tritura diferencias locales, oficios y familiaridad. No es tan escalable y por tanto incomoda. Mejor un Burguer King y te cobras en ibi y licencia de apertura. Pero luego si vas con los niños a enseñarles algo genuino de tu ciudad acabas viendo figurantes vestidos de Mickey Mouse o Pluto, simples productos sin sal y, también ya, sin miga.
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