La finca que primero vendió sus uvas, y luego decidió guardarlas

Hay un ejercicio de honestidad que pocas bodegas se permiten: reconocer que durante años su mejor producto no estaba en ninguna botella propia. Que la fruta que producían era demasiado buena como para quedársela, o quizás demasiado buena como para saber todavía qué hacer con ella. Finca Ambrosía pasó su primera década exactamente así: en silencio, en Gualtallary, vendiendo uva a algunas de las etiquetas más celebradas de Argentina.

Viña Cobos la quería. Trapiche también. Altos Las Hormigas, Zorzal, Altar Uco. No son bodegas que compran fruta por necesidad. Son bodegas que buscan fruta porque saben que el terroir no se importa. Y el terroir de Gualtallary, en el corazón del Valle de Uco, a más de mil doscientos metros de altura, con suelos calcáreos que retienen agua en el clima seco y una amplitud térmica que imprime acidez natural en cada racimo, no abunda.

En 2002, un grupo de amigos compró ese terreno. No eran bodegueros. Eran amigos que creían en el vino argentino cuando el Valle de Uco todavía no era lo que es hoy, y que tuvieron el criterio, o la suerte, o las dos cosas, de elegir bien el lugar. Durante casi una década aprendieron la tierra con la ayuda de expertos en suelo que estudiaron su finca parcela por parcela. Y mientras tanto, vendían la uva.

Recién en 2011 empezaron a guardarse algo para ellos.

Lo hicieron........

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