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Mark Carney sobre la ruptura del orden global: discurso y reacciones

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30.01.2026

La semana pasada llamó la atención el significativo y valiente discurso del primer ministro de Canadá en la reunión del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. Mark Carney es un economista de Harvard y Oxford, miembro del Partido Liberal, que fue gobernador del Banco de Canadá entre 2008 y 2013 y luego director del Banco de Inglaterra de 2013 a 2020. Fue la primera persona no británica en dirigir el Banco de Inglaterra desde su fundación en 1694.

Carney, según el New York Times, fue ovacionado en Davos por describir con aspereza el final de la era apuntalada por la hegemonía de EE.UU y calificó la fase actual de ruptura, no de transición del orden global. Nunca mencionó al presidente Trump por su nombre, pero su referencia era clara. Asimismo, está buscando nuevos aliados para ayudar a su país a sobrevivir. En la práctica fue una llamada de atención frente a los excesos de la hiperglobalización y una convocatoria a que todos comencemos a actuar colectivamente.

Luego desde Washington, el pasado fin de semana, Trump amenazó con imponer un arancel del 100% a los bienes importados de Canadá si el vecino del norte de EE.UU  seguía adelante con un acuerdo comercial con Beijing; aunque Carney ha aclarado que Canadá no tiene interés en negociar un acuerdo comercial integral con China. Esta semana Carney ratificó de que hablaba en serio en Davos y que Canadá diversificará su comercio exterior mediante una docena de nuevos acuerdos comerciales.

El discurso

De partida Carney señaló que estamos en un momento decisivo para Canadá y para el mundo. Su tema central fue la ruptura del orden mundial, del fin de lo que él llamó una ficción agradable y del comienzo de una realidad brutal en que la geopolítica de las grandes potencias no está sujeta a restricción alguna. Sin embargo, también anotó que los demás países, en particular las potencias medias como Canadá, deben actuar ante estos acontecimientos.

Estas economías tienen la capacidad de construir un nuevo orden que integre sus valores, como el respeto de los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la soberanía y la integridad territorial de los Estados. Luego señaló que el poder de los menos poderosos comienza con la honestidad. Cada día se nos recuerda que vivimos en una época de rivalidad entre grandes potencias donde el orden basado en normas tiende a desaparecer; que los fuertes actúan según su voluntad y los débiles sufren las consecuencias.

Ante esta constatación, Carney señaló que los países tienden en gran medida a seguir la corriente para mantener buenas relaciones; se adaptan para evitan los conflictos. Esperan que este conformismo les garantice la seguridad, pero esto no debe ser así.

¿Qué hacer?

Carney, recordando a Václav Havel —ex presidente checo—, señaló que hay que dejar de vivir en la mentira. El poder del sistema no proviene de su........

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