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Cuando no hay margen para el error

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31.07.2026

Por: José Ignacio Pineda. Profesor de la Maestría en Gestión Pública de ESAN Graduate School of Business. 

Luego de ver el Mundial, me quedé con una pregunta. ¿Cómo hacen los jugadores para seguir jugando con la cabeza fría en momentos de alta presión, cuando cualquier error los puede dejar fuera de competencia? En la alta competencia, donde las diferencias son mínimas, esos momentos se vuelven esenciales y son los que marcan la diferencia. Y casi nunca son un problema de talento ni de preparación física. Los que llegan a esa instancia ya saben ejecutar.

Lo que ocurre en esos minutos tiene nombre. La psicóloga Sian Beilock, que dedicó su carrera a entender por qué la gente falla justo cuando más quiere acertar, lo llama choking, el ahogo. El mecanismo es contraintuitivo. Cuando el resultado importa demasiado y no hay revancha posible, el que ejecuta empieza a controlar de manera consciente un movimiento que ya hacía en automático. Vigila cada parte del gesto, lo dirige paso a paso, y esa supervisión desarma lo que años de entrenamiento habían vuelto fluido. Lo que ayuda es confiar en lo que el cuerpo ya sabe hacer y quitarle la mirada al mecanismo. Cuando los investigadores del rendimiento bajo presión revisan qué distingue a los que responden, encuentran siempre las mismas cosas y todas se preparan de antemano. Tener una rutina bien conocida, poner la atención en el objetivo antes que en uno mismo y acumular repeticiones en condiciones parecidas a las del día decisivo hacen que el momento no traiga sorpresas. Nada de eso es vistoso, es, sobre todo, haber estado ahí antes.

Geir Jordet, un investigador noruego que pasó años mirando cientos de tandas de penales de Mundiales y Eurocopas, encontró que los que fallan tienden a hacer lo mismo, sin darse........

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