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Hablemos de la ética empresarial

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12.06.2020

Desde hace tiempo se considera con mayor vigencia la “ética”. Entre otras consideraciones, por sus favorables implicancias en el clima organizacional, en la identificación del colaborador, en la ascendencia de la marca, en la obtención de acreditaciones, en el acceso a mercados, en la fidelidad del cliente, en la reducción de la deserción laboral, en la disminución de litigios judiciales, en la toma de decisiones, en el proceso de reclutamiento de personal, en la atracción de profesionales exitosos, en la reputación, entre otros beneficios.

Su ejecución evidencia la correspondencia de los valores a los que hacen alusión atractivas memorias de gestión, videos y publicaciones gremiales. Es un componente central en toda empresa ansiosa de generar un ambiente acogedor y proyectar una imagen positiva en sus diversas audiencias. En el sector privado existen políticas concordantes con la visión, misión y valores; podríamos afirmar que es bienvenida. La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es una manifestación de su autenticidad.

Integrarla posibilita enfrentar y anticiparse a situaciones de corrupción, discriminación, extorsión, maltrato al personal, promoción y venta de productos dañinos o vencidos, publicidad engañosa, afectación al entorno ambiental, evasión tributaria, uso inadecuado de información, manejos desleales con la competencia, rehuir invertir en medidas de seguridad, etc. El listado es significativo.

En la esfera estatal subsiste un complejo, incomprendido y enmarañado dilema sobre la “ética” que infunde ostensibles silencios, fastidios y se asume cómo una intromisión. En síntesis, es un asunto espinoso, controvertido, atiborrado de desencuentros y visto como una “camisa de fuerza” que impone la dación de medidas observadas con renuencia que, además, están expuestas a la vigilancia de la sociedad civil. Es un vocablo usado con reiteración y demagogia; pero, contemplado con repulsa.

Es imperativo transparentar presupuestos, licitaciones, convenios, proyectos, resoluciones, estados financieros, etc. y, a su vez, es innegable la ausencia de voluntad para su inclusión. Todavía prevalecen reticencias........

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