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Tras la voz inacabada

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25.08.2026

EN LAS ARTES, la superación es vista como un triunfo. Esta sería la suerte que corrió el escritor y artista chileno Pedro Lemebel, (1952-2015), un talento incombustible de las letras hispanas contemporáneas que revolucionó el escenario global a través de varios senderos: la crónica, la rebeldía, la incomodidad y la marginación. La editorial Seix Barral se encuentra inmersa en la reedición de su obra.

Lemebel alcanzó en vida a ver el éxito y a decepcionarse con los sueños, sobre todo, con las promesas. Su trayectoria acompaña a la historia de un país como el suyo, aunque se separan en direcciones opuestas al rozar el cambio de milenio. Sin embargo, ni Chile ni el escritor serían los que fueron el uno sin el otro.

Pepo o el maricón Pedro, como lo llamaban en el bloque de edificios, fue hijo de un panadero y un ama de casa vinculados con la izquierda chilena. Creció en un hogar que le permitió aquella forma de ser particular que lo distanciaba del resto y lo resaltaba. En aquellas barriadas instaladas en la avenida Departamental, denominada también "la espalda de Santiago de Chile", el chico de cabello lacio y fina forma jugaba entre bloques de vivienda social.

En la infancia, patinaba hasta llegar a las plazas donde otros disidentes se reunían. Los miraba y trataba de aprender. Con el resto de jóvenes, el escritor y su hermano organizaban números circenses para los vecinos en los que balanceaban a su gato Toto con una sábana convertida en columpio.

El punto de inflexión también se vincula con su hermano, según reconoce el autor en el documental que lleva su apellido, estrenado postmortem. El hermano de Lemebel le regaló una cámara fotográfica. Pronto empezaron los posados, después los gestos. Los personajes con sus disfraces no tardaron en idearse. Personajes cotidianos, identidades frecuentes. La cuestión radicaba en mutar en el otro social.

Debido a un buen desempeño en los estudios,recibe el apoyo de sus padres para avanzar hasta la universidad. El escritor siempre sintió el apoyo de sus seres queridos por su homosexualidad o su vocación artista. Eso generó que tampoco él mismo dudase, ni por un momento, de su capacidad ni de su valentía.

En las aulas sufrió la violencia de sus compañeros, así como la de un sistema que se empeñaba en enseñarle carpintería y forja de metales, para nada de su interés. Sobrevivió para entrar en Pedagogía, en donde conoció grupos revolucionarios. Se graduó con mención de honor y pronto se incorporó al cuerpo docente en dos liceos de la periferia. Impartía Artes Plásticas, pero en 1983 recibió un despido fulminante acusado de homosexual.

En aquellos mismos años, Pedro Lemebel se interesó por los talleres........

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