Taquigrafía y mecanografía

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En mis años de adolescencia, es decir, en la época de lo que entonces se denominaba Bachiller Superior, mis padres, conscientes, por un lado, de ... que los estudios me dejaban bastante tiempo libre y, por otro, de que el ocio es la madre de todos los vicios, decidieron enviarme una temporada a clases vespertinas de taquigrafía y mecanografía. Yo solamente estaba interesado en la mecanografía. La taquigrafía («Sistema Martí», se anunciaba) no se encontraba entre mis prioridades. La academia en cuestión se situaba en el altillo de una librería-papelería, y había dos espacios bien diferenciados para cada una de las especialidades. Lo más que conseguí en el grupo asignado, en el que casi todo eran mujeres, fue aporrear con cierta desenvoltura las teclas de las diferentes Olivettis que me iban tocando, y que evidenciaban la resistencia y reciedumbre de aquellas indestructibles máquinas de........

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