La paciencia |
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CompartirReconozcamos que la paciencia no es precisamente una de nuestras virtudes más acrisoladas. Tampoco lo son en los tiempos que corren aquellas otras virtudes emparentadas ... entre sí y llamadas cardinales, a saber: prudencia, justicia, fortaleza y templanza, las cuales en teoría debieran cimentar la ética, controlar la razón y refrenar las pasiones. Podríamos decir, sin miedo a incurrir en la exageración, que la paciencia es un bien escaso en nuestros días, cuando todo ha de ser veloz, rápido, acelerado, expeditivo. Nada que ver con la pasividad, erróneamente asociada a la paciencia. Ya Cicerón y los tomistas dedicaron sesudas reflexiones a este modo de abordar las diferentes vicisitudes, frustraciones y adversidades que la vida pone por delante en el tránsito por este valle de lágrimas. A san Alberto Magno se le atribuye la sentencia de que la paciencia es la guardiana de las demás........