Punto... y seguido
Comenta
CompartirVeo en las páginas (de papel, of course) de opinión del «The New York Times» un montaje en el que Trump se ata los cordones ... de sus zapatos apoyando el pie sobre una esfera del mundo. Punto. Escribo ahora al sol en el «Quiosque O Manel», junto a la estación de Vilar Formoso, a la que no llega ningún tren desde Salamanca, desde la España completamente vaciada, al menos de neuronas. Punto. Tomo una copa de oporto «Ferreira» ruby, bueno dos. Punto. A mi derecha, la «alfândega» abandonada, que en mi otra vida reconvertí en un hotel de lujo para viajeros con tiempo, de Estocolmo a Lisboa. Punto. Un poco más allá, junto a la estación azulejada, el recuerdo en el museo «Fronteira da paz» de los judíos que salvó el cónsul Arístides de Sousa Mendes. Punto. Soy español y por tanto soy judío. Punto. Unos niños de........
