El reto demográfico
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CompartirEspaña -y no es un secreto- tiene un problema demográfico muy grave, es decir, mayor que el resto de la UE. A saber: la fecundidad ... más baja de Europa y una de las más bajas del mundo, y sigue teniendo una emigración selectiva de profesionales a la vez que una inmigración masiva de personas con bajos niveles educativos y profesionales.
La baja fecundidad trae consigo un crecimiento de la tasa de envejecimiento (personas de 65 años y más sobre la población total). Como bien ha escrito Rafael Puyol , «en el año 2019 el reto demográfico alcanzó mayor nivel administrativo con la creación de una secretaría general, dentro de la cual se sitúa una Dirección General de Políticas contra la despoblación, temática que se consolida como el objetivo prioritario de la acción ministerial en materia demográfica. Esta apuesta prioritaria queda recogida en el Nuevo Marco Estratégico acometido en 2025 que define una renovada estrategia nacional para «la equidad territorial y el reto demográfico», establece un Plan de Acción estatal y crea un observatorio para el análisis y seguimiento de los desafíos que plantea «el Reto».
Y es que el Gobierno se niega a admitir que demográficamente el problema está más en la ínfima fecundidad que en cualquier otro fenómeno demográfico, y uno se pregunta por qué.
Yo creo que detrás de esa desatención se esconde una ideología falsamente feminista que considera, simplemente, que los hijos son un mal para las mujeres. Pero, en palabras de Puyol, centrar todos los esfuerzos del reto demográfico en luchar contra la despoblación es matar moscas a cañonazos. Aunque se establezcan objetivos modestos es difícil alcanzar resultados satisfactorios. Y mientras tanto la casa sin barrer, sin enfrentar otros «retos demográficos» que reclaman atención urgente y que están bastante desatendidos.
Y es que el Nuevo Marco Estratégico de 2025 apenas habla de la fecundidad ni del envejecimiento y, por supuesto, no aborda el problema de la vivienda ni el de la inmigración.
Una buena política demográfica no es de izquierdas ni de derechas; es, simplemente, necesaria, como lo es un Plan Demográfico que aborde la bajísima fecundidad, la inmigración y el envejecimiento. Es justo procurar mejores condiciones de vida a quienes habitan la despoblada zona rural, pero eso no significa que el estado deba olvidar los otros desafíos demográficos que tiene la mayoría de nuestra población. Atender esa problemática es también de justicia social y de consecuencias económicas positivas.
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