Las sobrinas del lunes |
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CompartirLunes de Aguas en Salamanca y lunes tras el Lunes de Pascua de Resurrección, cuando, allá por el siglo XVI, las prostitutas que estaban desterradas ... durante la Cuaresma al otro lado del Tormes, eran devueltas a la ciudad en barcas de ramos y algarada de estudiantes. Así se cuenta la historia. El maestrescuela y el juez del Estudio Salmantino al frente del cortejo. El Padre de la Mancebía también. Acabado el luto religioso, «la rosca amassada con huevos» esperaba en la cesta de la merienda. Porque comer el hornazo era la culminación de un periodo prolongado de ayuno y abstinencia, carnal y alimentaria, que, cinco siglos después, sigue manteniéndose en el calendario festivo. Aunque hoy aquellos desenfrenos y lujurias ya pertenezcan al ayer lejano que dio origen a esta celebración salmantina. Aunque hoy las noticias vuelvan a recordarnos que ir contra el sexto mandamiento sigue siendo terrenal tentación.
Lunes de Aguas en Salamanca y nuevo lunes de vista oral en el Tribunal Supremo. Las sesiones del proceso judicial contra el ex ministro de Transportes José Luis Ábalos y comparsa (Koldo y Aldama) se reanudarán, y las declaraciones de unos y otras volverán a dejarnos ojipláticos. Porque más allá de la malversación, abusos de poder y trasiegos de bolsas llenas de tacos de billetes, está esa estampa surrealista y chusca de las 'sobrinas' que están siendo llamadas a declarar por ser protagonistas de este culebrón. Cuesta creer que, a estas alturas de los nuevos tiempos, la bigornia de 'ropas-sueltas' de nuestra política patria siga utilizando tan viejo eufemismo para referirse a las amiguitas con las que andan en follones turbios y ayuntamientos de cama. Cuesta creer que estos mangantes piensen que pueden colar a sus 'rollitos' en empresas, simplemente con presentarlas con ese tratamiento familiar -¿sobrinas?- que siempre se dio para encubrir el viejo oficio.
El Lunes de Aguas me ha traído a la mente algunas de las 'sobrinas' más célebres y salmantinas de aquel Siglo de Oro que merece la pena recordar. Cervantes, por ejemplo, dio vida a una 'sobrina ventanera' a la que una supuesta tía (La tía fingida, ca. 1575) ponía en mérito ante un caballero rico y charro, por ver si este les agasajaba con sobrado vino la boca y con gallinas gordas la despensa. De idéntica bachillería pelandusca y cervantina eran Cristina y Leonarda: las dos sobrinas de La Cueva de Salamanca (1615) que también cobraban sus favores con cosas de comer. Nada que ver con las 'sobrinas' del caso Ábalos que, además de piso y paga, piden mantener un gato. ¡Miau! ¡Cómo se está poniendo de caro el mercado!
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