Sin tender puentes

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Me gustan los puentes, en serio. Un puente me parece una solución, un camino, una idea. Una forma de llegar a un sitio al que ... no podíamos, o de una forma mucho más rápida o eficiente.

Todos, alguna vez, nos hemos parado en mitad de un puente para mirar el paisaje, para descansar, para pensar. Los puentes tienen algo mágico y especial. Y hay puentes preciosos, eh. Para mí, en Salamanca, el más bonito es el Puente Romano. Vale que no es romano del todo, que hay una parte que tuvimos que rehacer, porque tener un puente a medias es como tener en casa una guía de teléfono, es un objeto que recuerda otros días, pero valer, no vale para nada.

Y, si te acuerdas (o te lo digo yo), la época en la que tuvimos que rehacer el Puente Romano no había otro para entrar en la ciudad. Tener un puente es imprescindible y, en algunos casos, es necesario.

¿Has oído la expresión tender puentes? Fijo que sí. Porque cuando tiendes puentes, cuando das opciones a los demás, cuando buscas entenderte con otros, consigues cosas.

Consigues que personas de diferentes países, puedan convivir tan contentos. Consigues que gente que no opina lo mismo, se respeten, aunque no se estén de acuerdo. Consigues que en una misma ciudad haya varias religiones, y todos profesen su fe si dar la brasa a los demás.

Tender puentes es una buena idea. Buenísima, diría yo ¿no crees? ¿Lo hace todo el mundo? Pues claro que no, es más, cada vez se hace menos.

¿Y sabes lo que es muy, pero muy, pero muy irónico? Que uno de los tíos que más buscan que nos peleemos, nos separemos, nos odiemos… se llame, precisamente, Óscar Puente. Toma ya.

Y cuando yo, que igual tú no, que puede que seas más listo que yo (no es complicado) pensaba que este tío no podía caer más bajo, llega y ahora trata de culpar de las muertes en Adamuz a los servicios de emergencia que acudieron a ayudar después del choque.

Claro, resulta que ya le han pillado con la mentira de que la vía había sido totalmente renovada, que se retiraron pruebas del lugar sin permiso del juez, que la avería estaba ya más de 20 horas antes… Vamos que todo, lo que es todo, apunta a su ministerio, a él.

¿Qué hace entonces? Culpar a lo único que no depende de él, a las personas que fueron ahí a salvar vidas.

¿Se puede caer más bajo? ¿Se puede ser más rastrero? ¿Se puede usar algo más ruin para intentar, a la desesperada, rascar votos en Andalucía? Tú y yo sabemos que no.

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