Sin honores al vago |
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CompartirEl gratis total con el que se intentó ocultar el progresivo deterioro de los servicios ferroviarios dejó bien claro que lo que no se paga ... no se valora. Comenzó con trenes a Madrid sin un solo asiento libre en los que luego los vagones iban casi vacíos. Se reservaban plazas que luego no se ocupaban. Y, aunque ese mal uso se frenó finalmente con penalizaciones, los usuarios que necesitaban el tren para acudir al trabajo han seguido hasta el pasado julio con serias dificultades para encontrar un asiento libre. En vez de ayudar a quien realmente necesitaba usarlo, se optó por llenar los trenes con quienes se aburrían en casa a costa del bolsillo de todos. Casi siempre merece más la pena cobrar, aunque sea muy poco, que generar la falsa impresión de que las infraestructuras se pagan solas y que el bolsillo del Estado, que no es otro que el nuestro, no tiene fondo.
Mientras tanto, los retrasos y las incidencias en la vía no han dejado de aumentar y el servicio se ha deteriorado. El dinero que se destina a regalar viajes no se puede usar para mantenimiento ni mejoras. Y hoy, que la gratuidad se ha acabado y que el........