Artificiales pero inteligentes

Desde el patio de luces llega de nuevo esa voz autoritaria. Hay tanto silencio en el edificio, o pocos vecinos tan ruidosos, que casi me resulta hogareña. No querida, que es cosa distinta. La voz le ordena a uno de esos asistentes virtuales que cambie de canción. A lo que este, sin rechistar, accede. Con una obediencia ciega atiende sus demandas. Por eso sorprenden el ímpetu y los gritos, porque da igual, si tu preguntas siempre responderá, siempre será amable. Ni una réplica, ni una mala contestación. Pero eso la voz autoritaria debe desconocerlo, porque una y otra vez increpa al Siri de turno con sus mandatos tajantes.

Las veces que en la escalera me he cruzado con la........

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