Hacer la guerra |
Newsletter de economía por la redactora jefa Lara Graña / FDV
Circula un vídeo por redes sociales, no sé si lo has visto, de unos chavales que son entrevistados a pie de calle y se muestran a favor de la participación directa del ejército español en una guerra contra Irán. Cuando son cuestionados por si se alistarían para ir al frente –no sé si sigue diciéndose así o esto me ha quedado un poco Homero--, responden rotundamente que no. Es que hacer la guerra, claro, no es lo mismo que verla por la televisión o que pagarla en una estación de servicio. Que se lo digan a Donald Trump y a su podólogo de confianza, ¿verdad?
El caso es que aquí estamos todos participando de algún modo en la cosa bélica: están los que ejecutan la guerra, los que la padecen en carnes bajo las bombas o los que se llevan las manos a la cabeza cuando tienen que llenar el depósito del coche o el tractor. Después están los que se arriman a esta especie de bazar de oportunidades de la Defensa, porque se ha dado por hecho que la cosa bélica va a durar –y no acaba de empezar ahora con los ayatolás, por mucho que se repita el argumento desde Moncloa—y que generará negocio para muchos más sectores. Lo que no me queda claro es que vaya a durar por el mismo devenir de los conflictos, que esto no es un videojuego, o que nos tendremos que acostumbrar a vivir en esta tensión permanente de, como mucho, aspirar a anticipar qué país o régimen será el siguiente. Y una vez más, la guerra la harán unos, la sufrirán otros (o los de siempre) y la costearemos todos. Y mira que soy de O Morrazo y allá decimos, no me preguntes por qué, que «salgo con el coche a hacer gasoil».
Pero te confieso que esta vorágine de la militarización es enormemente contagiosa. Ayer mismo me descubrí escribiendo una metáfora bélica completamente prescindible en esta información sobre la venta de Pevasa, que tranquila no será, pero dudo que genere refriegas en los montes de Bermeo. Ni siquiera sería un símil atinado para el caso de Inpesca, y mira que aquí la cosa pinta más fea a nivel interno. Recuerda que, en el asunto de Inpesca, hay demandas cruzadas entre miembros y exmiembros del consejo de administración, así que corresponderá a la justicia el determinar quién tiene razón y por qué.
Cada jueves, Lara Graña, redactora jefe de Faro de Vigo, analiza las claves de la actualidad económica
En la pesca, por cierto, hay muchos movimientos de índole corporativa. El pasado sábado, en las ediciones de papel y digital, publicamos una información sobre el creciente interés que hay en la compra de empresas del sector o de activos industriales o de logística de frío. Generó un retorno que me sorprendió enormemente, de inversores interesados en comprar, de empresarios en vender y de los curiosos por saber. Hay un par de negociaciones más en marcha, por cierto. Cuenta con recibir información si es que llegan a término.
Y si no es así, suerte para todos. Como dice el secretario general de Cepesca, Javier Garat, «paz y bien».
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