Una buena noticia y una mala para el BNG

La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, en el Parlamento de Galicia. / Antonio Hernández Rios

Las últimas cuatro elecciones autonómicas en España dejan un mensaje claro para la izquierda ante una derecha que sigue ganando posiciones. El PSOE continúa su declive, tras perder una media de cinco puntos porcentuales de voto, con Extremadura como peor registro, con catorce puntos menos. Y la izquierda que mejor resiste no siempre es la que se presenta bajo una marca estatal —Podemos, Sumar o IU—, sino la que actúa y habla desde el territorio. Es una buena noticia, pero también una mala para los nacionalistas gallegos.

Andalucía, Castilla y León, Aragón y Extremadura no dibujan un mapa uniforme, pero sí una tendencia reconocible: allí donde el socialismo se debilita, una parte del votante progresista busca refugio en fuerzas con identidad propia. Y ahí es donde el BNG, como fuerza nacionalista de izquierdas y ya desde una posición sólida como segunda fuerza del Parlamento gallego, tiene opciones de seguir creciendo. Eso sí, a costa del PSdeG y temiendo que la debacle socialista acabe invalidando una potencial alternativa al PPdeG.

Los nacionalistas gallegos necesitan crecer, pero también necesitan que el PSdeG no se convierta en una fuerza........

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