Claudio Giráldez, Manolo Preciado y el «trust the process»
El técnico porriñés cree en el proceso. / Marta G. Brea
Ya no recuerdo cuándo los años empezaron a pasar como parpadeos ni a pesar como madrugones. El caso es que, constantemente, enfrento cosas que me recuerdan que la vejez me llama con la insistencia de un vendedor telefónico. Tardar el triple en recuperar de cualquier dolencia, tener más manías que Sheldon Cooper o descubrir que soy un repunante son ejemplos. La mala vista, de momento, no lo es. Presumo con orgullo de que los linces son cegatos a mi lado. Las únicas gafas que usé en mi vida son las de sol y, como buen vigués, diré que miro muy bien. Tanto de cerca como de lejos.
Por eso, la miopía y la presbicia son relatos para mí. No sé cuál es mejor, ni cuál es peor. Imagino que no es bueno padecer ninguna. Igual que en el fútbol. Los resultados son dictadores que no dejan ver mucho más allá de lo que tienes delante. Paradójicamente, para acercarte a conseguirlos, es necesario desarrollar un modelo. Una labor........
