Elogio del villano
Javi Rueda, ante el Athletic Club. / Jose Lores
El Celta, que es también un relato, vive instalado en un cuento de hadas. Este inicio liguero no lo empaña. Se ha batido el récord de permanencia en Primera y se ha repetido clasificación europea. El entrenador más idolatrado dirige el proyecto más canterano. La cohesión social ha disparado el número de socios. Los críos con camiseta proliferan en plazas y parques. Las iniciativas culturales profundizan en el arraigo. El mensaje identitario ha calado al son de la Oliveira. Las obras del estadio pronto terminarán, aunque para reiniciarse. Vivimos, en muchos sentidos, lamejor época de este siglo celeste. Al Celta sólo le hace falta un villano.
Las historias dependen en gran medida del villano. Será de carne, metal o fantasía. Químicamente puro o de moralidad ambigua. Un monstruo........
