Poner límites es la puerta a conocerse más
En algún momento de la vida, todos hemos sentido incomodidad al decir “no”. Aceptamos situaciones, compromisos o relaciones que no nos hacen bien, solo por evitar el conflicto, por miedo al rechazo o por una necesidad profunda de aprobación. Sin embargo, lo que muchas veces no comprendemos es que cada vez que no ponemos un límite, nos alejamos un poco más de nosotros mismos. Poner límites no es un acto de egoísmo, es un acto de conciencia. Es reconocer qué necesitas, qué te hace bien y qué ya no estás dispuesto a tolerar. Es, en esencia, un camino directo hacia el autoconocimiento. Porque para poder decir “hasta aquí”, primero tienes que saber dónde empieza tu incomodidad, tu dolor o tu desgaste emocional. Desde pequeños, muchos aprendimos a complacer, a adaptarnos, a callar. Aprendimos que ser “buenos” significaba no incomodar a otros. Pero en ese proceso, dejamos de escucharnos. Nos desconectamos de nuestras emociones y empezamos a vivir en función de expectativas externas.........
