El reloj ya empezó a correr
Todo gobierno merece un tiempo razonable para demostrar de qué está hecho, pero ningún gobierno merece tiempo ilimitado. El nuevo gobierno acaba de asumir y sería absurdo exigir que, en pocas semanas, haya resuelto la inseguridad, la anemia, la falta de infraestructura, el desempleo o las deficiencias de nuestros servicios públicos. Esos problemas no nacieron ayer y tampoco desaparecerán mañana. Pero una cosa es comprender que los resultados toman tiempo y otra muy distinta aceptar la improvisación. El país puede esperar soluciones estructurales; lo que no puede esperar es dirección. Los primeros treinta días deben servir para demostrar rumbo. Los ministros no tienen que presentar milagros, pero sí prioridades, equipos capaces, metas claras y decisiones concretas. Un ministro que recién asume puede........
