Cristina en El Olivar |
La tarde tiene un toque de magia que el sol, con sus años y sin esfuerzo, se entretiene en ponerle con ese transparente dorado que marca unas sombras que no tienen disfuerzo, pero ese tono de pregunta a la que debería dar una respuesta que trajera una novedad que pudiera ser el punto de quiebre al recortar, con quieta precisión, el territorio que es equilibrio y balance para ese dorado, que me digo tiene un nada lejano parentesco con los chispazos que lanzaba el oro de esas antiguas monedas, regalo de Mamúa, que durante años guardé en una bolsita de gamuza con la que jugaba a que fuera la bolsa mágica de los cuentos, la que entregaba su tesoro obedeciendo a escogidas palabras que debían ser dichas con un tono que no podía ser de pedido sino de amical conversado que sin mentir informara........