Cuarenta años después

Hace cuarenta años terminó su gobierno Fernando Belaúnde Terry (FBT), el último presidente electo, honrado a la par de visionario geopolítico. Dejó palacio de gobierno como ingresó, sin propiedades ni cuentas escondidas y narran que en los últimos años de su vida no tenía ni para los zapatos y su familia debía ayudarlo. En la política peruana, la honradez es un atributo escaso y ser honrado puede casi sonar a mito o leyenda especialmente cuando los expresidentes lejos de integrar un consejo de honor y asesoramiento para los gobiernos nuevos están la cárcel por coimeros. Una vergüenza nacional. Desde 1985 y muy lamentablemente, los presidentes de la República casi en su totalidad han liderado el robo en el Perú y si un presidente roba, un ministro puede hacerlo y el presidente no tendrá la autoridad moral para denunciarlo. Ahí se origina la tragedia de la corrupción en el Perú. El diezmo, la coima, las licitaciones amañadas, las sobrevaloraciones, los clanes, las repartijas, etc. tienen como cabecillas a las autoridades como una verdadera tragedia. Los niveles de corrupción son tan grandes que se contagia una resignación ante una situación que parece, imposible de corregirse. FBT fue también un visionario y su obra maestra aún inconclusa: la Carretera Marginal de la Selva, visaba además de integrar decenas de pueblos nacionales, proyectarse por el norte hacia Ecuador, Colombia y Venezuela y por el sur, hacia Bolivia y Argentina. Ningún otro presidente ha salido del cuadro para ver la proyección del Perú más allá de sus fronteras. Quizá Alan García con la Alianza del Pacífico. De otra parte, Rafael López Aliaga visualiza un sistema ferroviario de Tumbes a Tacna que además de servir para el transporte masivo que abarate costos, promueva el turismo; se proyecte luego a redes ferroviarias de otros países y busque la integración de Sudamérica tal como en Europa donde todos los países están cruzados por ferrocarriles ¿Es posible hacerlo? Por supuesto que sí. En el mundo exceden capitales que están buscando lugares donde hacer inversiones de largo plazo y, por ende, generar empleo duradero. Cuarenta años después y al igual que Belaúnde, Rafael López Aliaga (RLA) un gerente como se define no tocará un centavo ni permitirá que otros lo hagan y ello ya constituye una enorme diferencia para decidir nuestros votos. El círculo vicioso del saqueo del Estado tiene que parar y no hay candidato alguno entre los tradicionales, capaz de hacerlo. RLA tiene el conocimiento y el carácter a partir de dar el ejemplo. En los primeros días de gobierno debe aprobarse la ley de PRISIÓN PERPETUA y que aquellos altos dignatarios: presidentes, ministros, congresistas, jueces, fiscales, alcaldes y todos quienes le toquen un centavo al pueblo, pasen todos los días de sus vidas en una cárcel y paguen por el daño causado. La palabra convence, pero el ejemplo arrastra. Es imposible que un presidente ratero garantice un gobierno honrado. Un presidente ratero solamente engendra una metástasis de corrupción que se traduce luego en crimen callejero. Necesitamos con urgencia un presidente honrado y visionario. Rafael López Aliaga, llega cuarenta años después por el camino de Belaúnde. Tengo la certeza que lo caminará con honradez. Hoy les comparto mi visión y mi esperanza por un Perú mejor, a partir de un liderazgo ejemplar y visionario ¡cuando nadie roba, la plata alcanza…!

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